En el cine y en la publicidad no todo se aprende en las aulas. Hay conocimientos que solo aparecen cuando el día empieza antes del alba, cuando el set aún huele a café recién hecho y las emociones todavía no han sido ensayadas.
Tras terminar su formación académica, Sergio Di Negro emprendió un viaje que lo llevaría durante quince años a recorrer los sets de Perú, Colombia, México y Ecuador. No como protagonista, sino desde un lugar clave y silencioso: el de asistente de dirección. Un rol donde se aprende a sostener el caos sin apagar la magia.
Tras terminar su formación académica, Sergio Di Negro emprendió un viaje que lo llevaría durante quince años a recorrer los sets de Perú, Colombia, México y Ecuador. No como protagonista, sino desde un lugar clave y silencioso: el de asistente de dirección. Un rol donde se aprende a sostener el caos sin apagar la magia.
Aprender a mirar cuando todo se mueve
Ser asistente de dirección es, en esencia, aprender a leer lo invisible.
Escuchar silencios.
Intuir emociones antes de que se digan.
Reconocer cuándo una escena respira verdad… y cuándo no
En ese tránsito constante entre luces que se encienden de madrugada y actores afinando el alma, Sergio fue puliendo algo más que técnica: un instinto narrativo propio y un dominio delicado de la dirección de intérpretes. Herramientas que no se enseñan, se absorben.
Ese aprendizaje —hecho de observación, sensibilidad y paciencia— se convirtió con el tiempo en la huella íntima y reconocible de su cine publicitario.
Ese aprendizaje —hecho de observación, sensibilidad y paciencia— se convirtió con el tiempo en la huella íntima y reconocible de su cine publicitario.
Cuando la experiencia se convierte en mirada
Dar el salto a la dirección no significó dejar atrás ese recorrido, sino condensarlo. Hoy, como director, su mirada se ha extendido más allá de las fronteras, colaborando con agencias y marcas de alcance regional y global como:
Colgate, Pilsener, Cusqueña, Sodimac, BCP, Entel, Toyota, Samsung, Movistar, Huawei, Maggi, entre otras.
Marcas distintas, categorías diversas, públicos múltiples. Pero una búsqueda constante.
El instante donde la historia se vuelve emoción
En cada proyecto, Sergio persigue lo mismo:
Ese instante frágil y luminoso en el que una historia deja de ser discurso y se convierte en emoción.
No se trata solo de contar bien.
Se trata de sentir antes de explicar.
De entender que una marca no conecta por lo que dice, sino por lo que hace sentir cuando alguien la ve reflejada en una escena honesta.
En un contexto donde la publicidad compite por segundos de atención, esta mirada resulta clave: humanizar el mensaje sin perder precisión, emocionar sin subrayar, dirigir sin imponer.
Instinto, oficio y verdad
En NEURO MONKEYS creemos que las mejores ideas no nacen del formato, sino del instinto. Y que ese instinto, cuando se entrena en el oficio y se afina en la experiencia, se convierte en una poderosa herramienta creativa.
La trayectoria de Sergio Di Negro nos recuerda algo esencial:
el verdadero valor creativo no está en el ruido, sino en la capacidad de escuchar el caos y encontrar ahí una verdad que merezca ser contada.
Porque al final, tanto en el cine como en las marcas, las historias que perduran son las que respiran verdad.